Nací en 1982, en el hospital 12 de Octubre. Fue justo el día que llegaba el Papa y mi padre siempre cuenta que la ciudad estaba llena de papelitos blancos. Me llamaron Jesús.

Me crié en el barrio Ciudad de los Poetas, un lugar del extrarradio de Madrid desde el que se veían las montañas. Por las mañanas iba al colegio y después a patinaje artístico. Era como volar. Cuando lo dejé nada tenía sentido hasta que llegó la danza. El ballet me permitía practicar corporalidades que me eran prohibidas en cualquier otro ámbito y así fue como acabó por ganarme. Me dio libertad en algunos aspectos y me constriñó en otros muchos. Luego llegó la danza contemporánea pero las fisicidades animales y acrobáticas de aquellos tiempos madrileños nunca terminaron de atraparme.

En la RESAD estudié interpretación gestual y descubrí que no quería ser ni actor ni mimo.

En la facultad de filología leí con placer a algunos de los grandes autores españoles pero decidí irme a Londres, el márquetin de sus escuelas me conquistó. Un día recibí un e-mail de la Agencia Española de Cooperación Internacional: iban a financiar mis estudios en la capital británica. Estuve tres años en la London Contemporary Dance School (The Place) y nunca tuve que trabajar de camarero. Allí descubrí las técnicas Release y Cunningham; también el contact-improvisación y la coreología. Lo pasé mal. Al final del primer año hice un solo en el que me iba metiendo en una caja mientras cantaba a voz en grito “Soy feliz” lo que desembocó en una plaza para el Máster en Coreografía.

Hubo mucha gente que colaboró en mis proyectos regalándome su trabajo y su talento. Alberto, Alicia, Aurea, Jorge, Maitó, Maureen, Mike, Noemí, Sofía, etc. De allí surgieron piezas como Medea. Triptych (también con cajas) o Stabat Mater. Comenzaba a buscarme a través de los mitos.

Al terminar hice algunos trabajos en Londres (creé una pieza para EDge, la compañía de The Place, y otras dos para los estudiantes de la Universidad de Roehampton). Todo iba bien. Yo quería hacer un doctorado sobre notación literaria para danza porque se me había acabado la beca española. Si seguía estudiando podría tener otra pero no me la dieron.

La casa donde vivía, Pamela House, fue derruida porque el este de Londres se estaba preparando para los Juegos Olímpicos de 2012. Conseguí una beca en la Cuarta Pared y unas clases en el Estudio de danza Carmen Senra y me trasladé a Madrid.

Madrid estaba idealizada en mi mente. Londres había sido una ciudad difícil pero Madrid, tras el sol, los cafés, las copas y amigos lo era más. Desde entonces, no he parado de comenzar proyectos, pedir residencias y subvenciones. Unas han ido saliendo y otras no pero he podido continuar con mi trabajo.

Últimamente me he centrado en buscar la mitología en mi entorno más cercano. Ahora compongo a partir de mi propia biografía y de la de la gente que me va acompañando en el camino. De ese interés surgen mis últimos trabajos, Lección de Anatomía en Helicóptero, un solo para bailarín fracasado; EL RAPTO DE EUROPA (en busca de una memoria subjetivo-colectiva no histórica), un proyecto itinerante que se va tejiendo a través del encuentro con otros y el intercambio de recuerdos y anécdotas; Stefano & Janet, una propuesta a la que invito a diferentes amigos a suplantar a los protagonistas de la pieza inicial (Stefano y Janet) y álvaro&tania, una pieza en la que Álvaro y Tania hacen algo parecido a lo que estoy haciendo yo en este texto pero en escena, bajo una tormenta de nieve artificial que siempre acaba fracasando.