Acciones Sencillas (2021) - foto: Lucía Marote

ACCIONES SENCILLAS


Uno se mueve desde siempre, nace moviéndose. Ve a otros cuerpos moviéndose y aprende a entender la sensación que esos movimientos que ve albergan. Uno anda y siente la sensación que ya había imaginado que tenía ese al que vio andando, antes que él. Uno corre y se da cuenta de que hay algo en el correr que ya había presentido. Uno aprende a girar porque capta la energía que emana del que gira. Uno salta, uno cae, uno toca, uno abraza, se entrelaza… Uno ve un pájaro y puede imaginar lo que siente el pájaro al volar. Pero uno no puede volar. Uno baila las primeras veces sin saber todavía que lo que hace tiene un nombre. Luego ve a gente que se mueve de formas prodigiosas. Parece que vuelan, parece que giran eternamente, parece que tienen piernas que parecen brazos… Pregunta: ¿qué es eso? Le responden: están bailando. Y entonces sabe que él también quiere bailar, porque ya siente lo que esos otros cuerpos están sintiendo pero quiere sentirlo todavía más, necesita sentir lo que hay en esos límites. Ahí comienza un camino. Empiezas a practicar acciones, pasos, movimientos, posiciones, secuencias. No piensas demasiado. Haces, repites, practicas, buscas el ángulo, la manera, a veces te centras en la forma y otras confías en la sensación. Luego te pierdes. Te ves con todo eso y no sabes muy bien para qué usarlo, cómo podrá servir. Ya has visto a algunos cuerpos llenando esos códigos, desafiándolos, con toda su fuerza y toda su historia y todo su cansancio y toda su plenitud. Sabes que están ahí para todos, son también tuyos. Sólo tienes que encontrar tu manera. ¿De qué vas a llenarlos tú? ¿Por dónde empezar?


vídeo: Lucía Marote